PARCIAL II TDT 2025





Pieza audiovisual.

Sinopsis. 
Caleb (22), un joven cantante en pleno ascenso, atraviesa un bloqueo creativo que lo enfrenta con su propia fragilidad. Un día, tras un show, comienza a escuchar voces extrañas y recibe un mensaje que lo guía hasta Cibele, una bruja que lo atrae a su casa. Allí, le comunica que su voz posee un poder ancestral capaz de abrir portales. Lo que comenzó como un ritual de protección se transformó en un pacto irreversible. Entre cartas del Tarot, ecos y cantos, Caleb se enfrenta al precio oculto de su don.

Propuesta estética.

 “La voz del silencio” es un cortometraje de ficción que se propone explorar, a través del lenguaje audiovisual, la relación entre la música y la magia negra.  La propuesta busca representar un conflicto, donde el protagonista se enfrenta a sus propios límites entre inspiración y bloqueo, luz y oscuridad. La narración se construye desde una dimensión simbólica y sensorial en la que lo sonoro, lo lumínico y lo corporal se entrelazan para construir una atmósfera de transformación.

 La propuesta parte de un anclaje entre lo real y lo concreto. Para la realización del audiovisual investigamos las prácticas vinculadas a la magia negra, sus símbolos, materiales y rituales con el objetivo de representarlas con fidelidad y respeto. Desde esa base, los elementos de la puesta (fotografía, arte, sonido y montaje) se conciben como manifestaciones de estados espirituales y emocionales.

 Para la casa de Cibele diseñamos una escenografía que refleja su mundo espiritual. El altar se compuso de estatuas, sahumerios y un círculo de protección trazado con sal gruesa, hierbas y velas. Las cartas de tarot completaban la atmósfera ritual, especialmente en la escena más relevante del cortometraje: el momento en que la magia interviene en el cuerpo y en el destino del protagonista. En cuanto al vestuario, la bruja adopta una estética victoriana, acompañada de un maquillaje que enfatiza su aura enigmática y ancestral. Caleb, en cambio, mantiene una imagen contemporánea propia del trap, generando un contraste visual entre lo antiguo y lo urbano que sintetiza el cruce de universos que la obra propone.

 Para la iluminación se usaron tonos fríos para representar el encierro y la confusión del personaje, en contraste con acentos cálidos -rojos, dorados y naranjas- que aparecen en los momentos de conexión con lo místico, estructurando la emocionalidad del relato y resaltando el dramatismo. En cuanto al tratamiento de cámara, se priorizó un punto de vista cercano al cuerpo de los personajes. La cámara en mano acompaña movimientos, acentúa la inestabilidad interna de Caleb y privilegia la sensación por sobre la información, intensificando la experiencia subjetiva del relato.

 Por su parte, el sonido ocupa un rol central en la construcción narrativa. Define el universo sensorial del corto y funciona como guía emocional. En la secuencia del ritual, se superponen múltiples capas de sonido (susurros, respiraciones, cantos y efectos ambientales) que crean una atmósfera envolvente. El sonido no solo acompaña la imagen, sino que la expande y guía. 

 Por último, en relación al montaje, se trabajó en función de todo lo desarrollado durante la filmación. Se realizó una corrección de color acentuando los tonos azules y verdes, para reforzar el dramatismo. El ritmo de edición aumenta progresivamente, acompañando la escalada dramática hasta el clímax, donde imagen y sonido convergen en un punto de máxima tensión. Un recurso fundamental fue la utilización de rotoscopia en un plano clave, donde se superponen los rostros de los personajes. Este recurso permite que el espectador comprenda visualmente que Cibele toma el cuerpo de Caleb, marcando el desenlace de la historia. 

 En síntesis, La voz del silencio experimenta la unión de dos mundos que rara vez se cruzan: la música y la magia. Cada decisión visual y sonora busca reforzar esa tensión, construyendo una atmósfera donde ambos universos conviven y se transforman mutuamente. 


Tratamiento.
Cibele, 30 años, es una bruja que ha practicado la magia negra durante toda su vida. Frente a su altar principal, con las diosas y San La Muerte destacándose entre los personajes que lo integran, está pronunciando un hechizo de atracción hacia un jóven y exitoso cantante de trap. Habla una mixtura de lengua Celta mezclada con palabras en español.
Caleb, de 22 años, está solo en su camarín. Acaba de finalizar un show con miles de personas aplaudiendo. Es uno de los músicos de trap en pleno desarrollo de su carrera. Sin embargo, pese a su éxito musical y económico, siente un vacío existencial que le provoca un bloqueo creativo que le impide crear nuevas canciones. El público insiste con una canción más. Pero no puede enfrentarlos. En su mente oye voces confusas, distorsionadas. Su impulso lo lleva a irse del lugar.
Solo en su habitación, busca inspiración. Se para frente a un micrófono de pie, vuelve a sentir las voces. Se asusta, el sonido es cada vez más intenso y penetrante, una voz de mujer se mezcla con todo eso. Caleb de golpe, se queda quieto y se comporta cómo un autómata. Toma las llaves de su auto y sale de la vivienda.
Llega a la casa de la bruja, la puerta está abierta y ella esperándolo. El ambiente lleno de velas rojas y negras y plagado de elementos esotéricos, es asfixiante y opresivo. Cibele lo invita a sentarse en el centro de un círculo de protección y le tira las cartas del tarot. La lectura de las mismas le revela a Caleb un secreto relacionado al poder de su voz para abrir portales espirituales, lo que aumenta su confusión y aturdimiento. Como parte de un ritual la bruja le corta la palma de la mano con un puñal y utiliza su sangre en el hechizo. Ella toma el control de la situación, domina por completo a Caleb, que en estado de éxtasis místico sigue las instrucciones de Cibele hasta que, extenuado, pierde el conocimiento.
Despierta con las primeras luces del día, solo y tirado en el piso, como puede sale de la casa y lo sorprende un sol radiante que le ilumina el rostro. Al dar unos pasos va recomponiendo su ánimo, como si despertara de una pesadilla, se siente bien por primera vez en mucho tiempo. Sonríe, aunque en realidad la que sonríe es Cibele en el cuerpo de Caleb. Sube a su auto, sereno y contento, vuelve a su vida que ya no será la mimsa. 

Rol individual. 

Rol Individual - DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA - Pezza Camila.

 En el marco del Trabajo de Tesis, mi rol se desarrolló en el área de Dirección de Fotografía, siendo responsable de la concepción visual del proyecto y de las decisiones estéticas, lumínicas y técnicas planteadas en la propuesta grupal; traduciendo las necesidades narrativas del guión y de la dirección en un lenguaje visual coherente con el tono emocional de la historia. Esto implicó definir la composición de los planos, la profundidad de campo, la iluminación y el movimiento de cámara para generar el clima dramático que buscábamos.

 Desde el inicio establecí que el bokeh pronunciado y el contraste lumínico serían herramientas centrales para la estética del proyecto. Por lo tanto, en la preproducción definí los tonos generales de la imagen, los esquemas de iluminación para cada escenario y la selección de ópticas. En este sentido, opté mayormente por un lente fijo (35 mm), que me permitió trabajar con fondos suavizados y un bokeh notable, separando a los personajes del entorno. Asimismo, la elección de planos medios y cerrados, sumada al uso de cámara en mano, reforzó la cercanía y transmitió la tensión de los personajes.

 El diseño lumínico se basó en una paleta fría, verdosa-azulada para las escenas interiores y exteriores nocturnas, contrapuesta con acentos cálidos provenientes de velas y pequeñas lámparas que funcionaban en la narrativa como elementos simbólicos del espacio ritual. La iluminación combinó fuentes duras, que generaron sombras marcadas, con fuentes difusas que modelaron los primeros planos y resaltaron la expresividad y textura de los maquillajes.

 Durante el rodaje, coordiné al equipo de cámara, resolviendo problemas técnicos y adaptando las decisiones iniciales a las condiciones reales del set sin perder la intención estética planteada. Además de armar la puesta de iluminación, supervisé junto con dirección el monitor para asegurar que cada plano respondiera al diseño visual acordado.

 En postproducción se reforzó esta propuesta mediante un aumento del contraste, la intensificación de los tonos azules y un sutil tinte verde, profundizando el clima general del cortometraje.

Rol individual - DIRECCIÓN - Olaechea, Valentina

 Mi rol como directora dentro del proyecto consistió en coordinar, orientar y unificar las decisiones creativas que dieron forma al cortometraje. Desde el inicio asumí la responsabilidad de definir el universo de la obra, vinculando los componentes sobrenaturales con lo realista. Me aseguré de que cada área (Dirección de Arte, Sonido, Fotografía, Actuación, Montaje) se trabajara con la misma lógica estética y conceptual. 

 Enfoqué mi trabajo en la construcción de una puesta en escena coherente con el clima que buscábamos; un espacio cargado de signos, texturas y símbolos que transmitieran la presencia de lo oculto. Decidí trabajar con una escenografía realista, por lo que, en grupo, investigamos todo sobre magia negra y lo que necesitábamos para armar la locación y ambientación. 

 También dirigí el trabajo actoral, proponiendo ensayos previos y construyendo un espacio de diálogo donde las ideas de los intérpretes pudieran sumarse siempre que se ajustaran a la identidad del proyecto. En las escenas más emotivas, mi enfoque estuvo puesto en el detalle: expresiones, miradas, respiraciones y gestos que permitieran sostener la tensión interna de los personajes. Acompañé cada plano buscando que el movimiento de los cuerpos se integren orgánicamente a la cámara y al clima general. 

 Otra parte importante de mi rol fue coordinar las decisiones técnicas para sostener la atmósfera narrativa, el uso de sombras, contrastes y también “capas” de sonido, voces superpuestas y ambientes tensos que transmitiera lo invisible. Supervisé durante el rodaje los imprevistos, como por ejemplo, la lluvia en las escenas nocturnas, tomé decisiones rápidas para incorporar esos elementos al tono del cortometraje sin alterar la coherencia estética. 

 Finalmente, en la etapa de postproducción participé activamente en el montaje, en especial en las decisiones que implicaban superposición de imágenes y efectos que reforzaran la transformación final del protagonista. Mi objetivo era lograr una experiencia  sensorial, donde lo emocional y lo sobrenatural dialogaran constantemente. 

 En síntesis, mi desempeño como directora se centró en articular la visión conceptual del proyecto, coordinar su realización de manera integrada y garantizar que cada área trabajara con una dirección clara y un propósito común. Este proceso me reafirmó la importancia de la comunicación, de la estética y la toma de decisiones para guiar una obra colectiva y poder lograr un resultado coherente y expresivo. 


Rol individual - Guión - Carlos Gil
Mi rol en “La voz del silencio” fue darle forma al guión literario, punto de partida para el trabajo de las demás áreas. Con mis compañeras habíamos hablado bastante sobre la idea que queríamos trabajar. Investigue sobre el tema para poder darle veracidad a la historia y los personajes. Encontré que no hay antecedentes cinematográficos ni literarios de la relación entre una bruja de magia negra y un cantante de trap. Pero sí hay fuertes conexiones simbólicas y metafóricas que alimentan estas ideas en el imaginario popular y en la música.
En el primer borrador de guión tenía como antagonista al representante de Caleb, el cantante, había personajes, tramas secundarias y locaciones complejas para mostrar. Un show, un estudio de grabación, un estudio de radio y un viaje en auto, con una casa que tenía una puerta roja que solo veía en sus sueños o pesadillas.
En el segundo y tercer borrador,  habiendo limpiado y modificado varias situaciones y eliminado varios personajes, aún resultaba costoso y difícil de realizar. Volví a la esencia de nuestro relato, con un nuevo enfoque, simple, práctico y más efectivo. Solo dos personajes, el cantante y la bruja, Caleb y Cibele. Trabajé mucho sobre definir sus personalidades y características personales para que fueran fácilmente identificables para el espectador. También reduje el número de locaciones para definir espacios de pertenencia de uno y otro personaje. Un camarín después de un show, la casa de él y la casa de ella, con eso era suficiente para ubicar la acción de los personajes y el desarrollo de la narración. Preferí hacer avanzar la historia con imágenes más que palabras. Por ejemplo, la escena del camarín fue un modo de mostrar que el cantante había terminado un show y con sonido extradiegético cree la importante presencia del público.  La creación del ambiente y la atmósfera de la casa de la bruja eran fundamentales para llegar al punto máximo del clímax y a partir de ese punto de giro avanzar hacia la resolución. Todas las decisiones las tomamos en equipo. Pero el guión -mi responsabilidad- debe ser muy preciso, la base para que luego se pueda elaborar el guión técnico y tomar todas las demás decisiones.



Conclusiones. 

Conclusión individual -  DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA - Pezza Camila

 El cortometraje "La voz del silencio” propone un recorrido visual que acompaña el bloqueo creativo, la ritualidad y la transformación interna del protagonista. Desde el inicio sabía que quería trabajar una estética vinculada a la magia negra, convencida de que ese universo visual ofrecía un gran potencial para explorar contrastes, profundidades y símbolos. Sin embargo, la obra atravesó numerosas transformaciones; la historia inicial era completamente distinta, con otro guion y otros focos dramáticos, y ese proceso de revisiones constantes fue lo que permitió que el proyecto se consolidara en su versión actual. 

 Desde la Dirección de Fotografía, la obra construye una experiencia visual en la que la luz, el color y la profundidad de campo operan como dispositivos narrativos que materializan estados emocionales y psicológicos. La imagen se organiza a partir de una iluminación expresiva que no busca únicamente la visibilidad, sino la construcción de atmósfera y sentido. En este punto, la concepción de John Alton resulta clave para leer la propuesta estética del cortometraje: la luz modela el espacio, genera tensión y expresa lo que los personajes no verbalizan. Las escenas de encierro y trance se configuran mediante contrastes marcados y zonas de sombra que refuerzan la inestabilidad emocional del trapero, convirtiendo al diseño lumínico en una extensión de su conflicto interno.

 La luz funciona también como instancia narradora. Tal como plantea Blain Brown, “La luz tiene mucho poder en la formación del espacio” (2006, p. 174), y en La voz del silencio ese poder se manifiesta en un control riguroso de las fuentes lumínicas. La iluminación, guía la mirada del espectador, jerarquiza la información dentro del plano y construye una experiencia emocional antes que descriptiva, donde lo sugerido adquiere mayor relevancia que lo explícito.

 "La dirección de fotografía es un arte que va más allá de simplemente capturar imágenes; se trata de contar historias a través del uso del color, la luz y la composición. Cada tono y matiz seleccionados por el director de fotografía pueden evocar emociones profundas y establecer el tono de una narrativa visual." (Pérez, 2025).

 Desde esta perspectiva, el trabajo cromático en La voz del silencio se inscribe en un proceso de construcción estética donde el color, el contraste y sus modificaciones a lo largo del relato otorgan identidad a la obra. Este tipo de decisiones permiten que un film adquiera una entidad estética reconocible: así como El Padrino es recordada por su atmósfera dorada o Matrix por su dominante verdosa. En nuestro corto, la paleta verdosa-azulada, combinada con acentos cálidos provenientes de velas, permitió construir un universo ambiguo, íntimo y perturbador. En este sentido, los colores no cumplen una función meramente ornamental, sino que operan como portadores de significado. Tal como señala Perez, “los colores en el cine no solo embellecen la imagen, sino que también influyen profundamente en la psicología del espectador”

 Esta lógica cromática dialoga con la estética presente en The Witch (2015) de Robert Eggers, donde tanto el claroscuro como el contraste entre tonalidades frías y cálidas se convierten en dispositivos expresivos ligados a la ritualidad y la presencia de fuerzas ocultas. Asimismo, el trabajo de Maxime Alexandre en The Haunting of Bly Manor (2020) resultó una referencia clave en relación con el uso del bokeh y la construcción de la oscuridad mediante capas de luces y sombras. 

 Otro aspecto central en este proyecto fue el trabajo con la profundidad de campo, que permitió aislar al personaje y reforzar su desconexión con el entorno. Esta operación la construí a partir del uso predominante de una lente normal de 35mm, cuya distancia focal permite una cercanía perceptiva con el protagonista sin generar distorsiones extremas del espacio. Al mismo tiempo, esta elección favorece que el personaje permanezca nítido mientras el fondo pierde definición. La decisión no fue solo estética, sino narrativa: la inestabilidad emocional del protagonista se tradujo visualmente en un mundo que se vuelve difuso, blando, casi intangible a su alrededor. Como plantea Brown, la profundidad de campo afecta directamente la manera en que el espectador interpreta la relación entre figura y fondo, ya que “controla qué parte del mundo es legible y qué parte permanece sugerida” (Brown, 2006). En esta línea, el bokeh no fue solo un efecto óptico, sino un recurso expresivo: las velas desenfocadas funcionaron como textura, atmósfera y simbolismo, integrándose a la escenografía para construir una visual coherente con el tono del cortometraje.

 El movimiento de cámara y la proximidad de los encuadres profundizan esta experiencia subjetiva. La cámara en mano y los primeros planos no funcionan solo como elecciones formales, sino como mecanismos que permiten al espectador habitar el estado emocional del protagonista. La puesta de cámara desplaza la estabilidad clásica del encuadre para acompañar el estado subjetivo del personaje. Bordwell y Thompson afirman que “El movimiento de cámara puede funcionar como extensión de la psicología del personaje: la inestabilidad visual se asocia frecuentemente con incertidumbre, tensión o desorientación” (2010).

 Como directora de fotografía, lo que más me gustó del proyecto fue la posibilidad de narrar una experiencia emocional desde la fotografía: transmitir oscuridad, tensión, ahogo y desestabilización no solo a través del contenido de la escena, sino también mediante decisiones formales de la imagen.  En términos generales, la práctica confirmó que la dirección de fotografía no se limita únicamente a ilustrar un guión, sino que participa activamente en la construcción del sentido. Cada decisión visual, desde la orientación de una luz hasta la elección de un lente, implicó una postura frente a la historia. La estética final respondió a las necesidades dramáticas del film y acompañó la evolución del personaje, integrando las limitaciones, los aprendizajes y los hallazgos surgidos a lo largo del proceso. Esta experiencia profundizó mi comprensión sobre cómo la imagen puede actuar simultáneamente como narradora, atmósfera y símbolo, y cómo cada decisión técnica posee una dimensión conceptual que sostiene la obra en su conjunto.



REFERENCIAS 

  • Alton, J. (1949). Painting with Light. University of California Press.

  • Bordwell, D., & Thompson, K. (2010). Film Art: An Introduction. McGraw-Hill.

  • Brown, B. (2006). Cinematografía. Teoría y práctica

  • Coppola, F. F.(1972). El padrino. Paramount Pictures.

  • Eggers, R. (Director). (2015). The Witch [Película].

  • Flanagan, M. (Creador) Maxime Alexandre (Director de fotografía). (2020). The Haunting of Bly Manor [Serie]. Netflix.

  • Pérez, N. (2025). La relevancia del color en la dirección de fotografía.

  • Wachowski, L., & Wachowski, L. (1999). The Matrix.  Warner Bros.

  • Wright of Derby, J. (1768). An Experiment on a Bird in the Air Pump [Pintura].



Conclusión individual - DIRECCIÓN - Olaechea, Valentina


 El cortometraje parte de una premisa que articula dos dimensiones complementarias: por un lado, el recorrido emocional de Caleb, un cantante joven atravesado por un bloqueo creativo que lo confronta con su propia fragilidad; por otro, la irrupción de un universo esotérico donde la brujería, los pactos y lo ancestral revelan que su voz no es solamente una herramienta artística, sino un canal para fuerzas que exceden lo humano. Como directora, mi trabajo consistió en integrar ambos mundos, articulando una puesta en escena realista pero cargada de simbolismo, capaz de sostener el clima sobrenatural. Esta articulación responde a lo que Bordwell, D. & Thompson, K. (2010) describen como la necesidad de construir una “unidad formal” donde cada decisión estética, como la iluminación, los colores, los movimientos de cámara, el diseño sonoro, los objetos y el vestuario; contribuya al significado global de la obra. Para los autores, el cine no es simplemente una acumulación de recursos técnicos, sino un sistema en el que todos los componentes trabajan de manera interdependiente para producir significado. En este cortometraje, esa idea fue central: como directora, busqué que nada fuera decorativo o arbitrario, sino que cada detalle de la puesta en escena reforzara el universo ritual, la tensión emocional de Caleb y la progresiva invasión de lo sobrenatural.

  Desde el inicio, la búsqueda estuvo guiada por la necesidad de construir un clímax donde la magia negra, los rituales y la presencia de lo oscuro se hicieran visibles a través de un lenguaje audiovisual coherente. La casa de Cibele, los altares, los rituales, las velas, los colores rojo y negro y la estutua vinculada a San La Muerte fueron concebidos desde un criterio de verosimilitud interna que exigió investigación sobre prácticas reales de hechicería contemporánea. Si bien se trató de un cortometraje de ficción, lo orienté hacia un realismo denso y texturado que permitiera que lo sobrenatural emergiera sin romper la credibilidad del universo.

  En ese sentido, la referencia a Guillermo del Toro es fundamental. Su obra trabaja la idea de que lo monstruoso no es únicamente una amenaza externa, sino un reflejo de las tensiones internas de los personajes. En películas como El espinazo del diablo o Crimson Peak, lo fantástico irrumpe a partir de la atmósfera, los objetos y las heridas emocionales (Del Toro, 2013). Esta mirada influyó directamente en mi aproximación a Caleb: su don no es un regalo sino una carga, y aquello que lo transforma también lo devora. Siguiendo esta línea, la construcción del clima, la intensidad cromática y la textura visual buscaron que el espectador percibiera el mundo esotérico como una extensión del estado emocional del protagonista.

  Del mismo modo, la figura de Cibele dialoga con representaciones contemporáneas de brujería que Roberto Aguirre-Sacasa desarrolla en Chilling Adventures of Sabrina. Allí, la juventud se cruza con lo oculto para tensionar los límites entre la identidad y la seducción del poder (Aguirre-Sacasa, 2018). Esta relación fue clave para pensar el vínculo entre la bruja y Caleb: él representa la vulnerabilidad del artista expuesto a expectativas externas, mientras que ella encarna la promesa de un poder que, lejos de liberarlo, lo captura. La dinámica entre ambos buscó reflejar esa dualidad entre deseo, manipulación y sacrificio que caracteriza al universo de Aguirre-Sacasa.

  Respecto a la puesta en escena, tuve que adaptar la idea de que las paredes sean diferentes, ya que la locación no permitía paredes negras como imaginamos inicialmente, por lo que, quedaron color blanco, aunque la iluminación compensó esa carencia, generando contrastes intensos y zonas de sombra que reforzaron lo siniestro. Las velas, los objetos rituales, la disposición del altar y, especialmente, el vestuario victoriano de la bruja, contribuyeron a dotar al espacio de un carácter atemporal donde lo arcaico convive con la contemporaneidad de Caleb. El maquillaje celta, por su parte, reforzó la idea de un linaje mágico que excede lo inmediato, y que conecta a Cibele con tradiciones ancestrales.

 Durante el rodaje, diversos acontecimientos modificaron las decisiones iniciales. La lluvia inesperada en las escenas nocturnas, lejos de entorpecer el plan, aportó un clima opresivo que se volvió funcional al tono siniestro del cortometraje. También aparecieron nuevas necesidades narrativas, como planos detalle o miradas específicas de la bruja, que fueron incorporados en función de reforzar el suspenso. 

  El sonido ocupó un lugar central en la narrativa. Tomamos como referencia una serie donde el canto invoca presencias invisibles, lo que reforzó el concepto de que la voz del protagonista funcionaba como portal. La experimentación sonora se integró al montaje y permitió que el espectador percibiera la transformación del personaje no solo visualmente, sino también desde lo auditivo.

 En posproducción, la rotoscopia permitió materializar la superposición de identidades entre Caleb y Cibele, un recurso que hizo visible la apropiación del cuerpo del protagonista y marcó conceptualmente el momento en el que la bruja toma posesión de su alma.

  En cuanto a los desafíos técnicos, la escena del corte con sangre falsa fue uno de los mayores obstáculos. La mecánica del tubo dentro de la daga exigió múltiples pruebas hasta lograr un efecto convincente en cámara. Este tipo de problemas evidenciaron la complejidad de sostener la ilusión cinematográfica y la importancia de los detalles en un corto donde la materialidad de los rituales debía sentirse auténtica.

  Finalmente, el proceso me permitió comprender con mayor profundidad el rol de la dirección: la necesidad de tomar decisiones en tensión constante entre el deseo estético y las posibilidades reales, la importancia de escuchar al equipo sin perder la claridad conceptual, y el desafío de sostener un clima emocional coherente durante todo el rodaje. Aprendí que el director no solo imagina, sino que ordena, negocia y acompaña; que la creación colectiva se fortalece cuando hay un ambiente de trabajo cálido; y que cada obstáculo técnico puede transformarse en una oportunidad estética.



Referencias

Bibliográfica:


  • Bordwell, D., & Thompson, K. (2010). El arte cinematográfico. Paidós.


Fílmicas:


  • Aguirre-Sacasa, R. (2018). Chilling Adventures of Sabrina [Serie de televisión]. Netflix.

  • Del Toro, Guillermo (2013). Crimson Peak [Película]. Legendary Pictures.



Conclusión individual -  guión - Carlos Gil


Para la elaboración del guión de “La voz del silencio” partí de la relación entre un joven cantante de trap y una bruja de magia negra. La primera decisión narrativa fue hacerlo con el formato clásico, presentación, desarrollo y conclusión. Cronológicamente en tiempo normal, desde el comienzo hacia el final, sin flash back, y con la intención de construir el relato con más imágenes y sonidos que con palabras.


En los dos primeros borradores de guiones presentados a la cátedra, había varios flash back en un viaje en auto del protagonista y unos seis personajes, incluyendo tramas secundarias. Se nos presentaron dos problemas, uno, hacía confuso el relato y, otro, era muy complicado y costoso de llevar a la práctica realizativa. Por ejemplo el cantante se recordaba a sí mismo en escenarios frente a multitudes, en estudios de grabación con sus músicos y entrevistas de programas de radio o de streaming. 


De modo que empecé nuevamente, con la misma idea, pero desde otro enfoque, más realista y realizable. Eso es algo que aprendí en la práctica, ya que desde el guión debo tener en cuenta nuestras  opciones y recursos económicos para llevar a cabo las ideas. Tenía un concepto general sobre las actividades de nuestros personajes, de modo que el primer paso fue investigar mucho, sobre magia negra, sobre el trap y sobre la manera de encarar un relato de un subgénero del terror. Desde luego no llegaba vacío a la hora de enfrentar la hoja en blanco, lo hacía con toda la historia del cine y la literatura en mi memoria y mis emociones. Pese a que no era un género que me atrajera particularmente me dediqué a ver muchas películas de magia negra, de magia blanca y roja, de vudú y todo tipo de ritos ocultos y maléficos. Sumando recuerdos de lecturas de Edgar Allan Poe, H.P. Lovecraft, Bram Stoker y otros maestros de historias de horror o terror psicológico. Releí a Roland Barthes para recordar la construcción de imágenes y mensajes visuales en el cine de terror. También a Michael Foucault en sus trabajos sobre el poder, el cuerpo y la locura. No para escribir el guión pero sí para tener mi mente “en situación” temática.


A la vez vi muchos, decenas, de videoclips de artistas de trap, profundice en sus letras, su vestimenta, su forma de moverse y de caminar sobre el escenario. Eso me permitió entender los “códigos” de nuestros personajes y en consecuencia de nuestro guión. Había reglas que mis personajes no podían romper.  En síntesis, investigué, elegí una trama bien definida, me quedé -de común acuerdo con mis compañeras- con solo dos personajes, Caleb el cantante y Cibele, la bruja, traté de desarrollarlos con características propias y opuestas, protagonista y antagonista. Construí, sobre todo a partir de imágenes, el ambiente y la atmósfera y el modo en que lla tensión aumentaba gradualmente hasta llegar al clímax y su resolución.


Para redactar el guión recurrí a conceptos de un especialista, La idea original es mucho más fácil de entender. Es una manera de facilitarle las cosas al lector/espectador, y siempre hay que pensar primero en el lector/espectador; sin él solo eres una voz que pega rollos sin que la oiga nadie.” (King, 2000) y para comprender la especificidad del género busque a otro especialista “¿Qué es un género? ¿Qué películas son de género? ¿A qué género pertenecen? por fundamentales que puedan parecer éstas preguntas, casi nunca se formulan al momento de iniciar un guión.” (Altman, 2000)


Busqué pequeños detalles para nuestros personajes y la resolución de escenas. En lugar de ubicar a Caleb cantando frente al público lo resolví ubicándolo en su camarín después de un show, un espacio pequeño y opresivo y la presencia del público con sonido extradiegético, se los escucha de fondo ovacionando. Caleb no habla en esa escena, solo se mira al espejo.(Referencia: I, Tonya, 2020, I, TONYA - Official Clip - Mirror - Now Playing, YouTube)

Para la atmósfera, en éste caso de la bruja, también tomé como referencia un video clip de una cantante trapera llamada Cazzu, 2023, Brujería.




En la “voz del silencio” no hay un monstruo, ni traumas psicológicos, ni deformaciones físicas. Hay una persona común en una situación extraordinaria. Puse en contexto a Caleb con su ambiente cotidiano, un show, su casa dónde nos mostrará su bloqueo creativo. Agregué un detonante, un hecho inesperado,  y cierta sospecha de algo no habitual, las voces en su mente, el mensaje en la computadora. Esto rompe la normalidad y ahí vamos al segundo acto del relato. Usamos una elipsis, no era necesario mostrar el viaje en auto de una casa a la otra. Y aunque no estaba en el guión, al momento de estacionar, apareció la magia del cine  y nos envió una lluvia preciosa, que dotó a la imagen de un pequeño momento donde no habría segunda toma. Desde que Caleb llega a la casa de Cibele, se desarrolla el conflicto, la ambientación, los elementos esotéricos, hacen más evidente la amenaza, la tensión va en aumento con la extraña presencia de la bruja. La atmósfera asfixiante se acentúa al sentarse ambos en el círculo rodeados de velas, la tirada de cartas con la aclaración del significado de las elegidas por Caleb, favorecen la sensación de angustia y miedo del cantante. Llegamos al clímax cuando Cibele le hace un tajo en la mano y deja caer unas gotas de sangre sobre un cuenco. Caleb, en éxtasis, recibe la revelación de una verdad oculta y se desequilibra por completo, sus ojos en blanco, las velas, el olor a incienso, el ambiente oscuro, lo descontrolan hasta perder la conciencia. El desenlace se producirá con las primeras luces del día, Caleb sale a la calle, el sol es intenso, a medida que se despierta del todo, se siente bien y sonríe, sin embargo la que en realidad sonríe es Cibele que tomó posesión del cuerpo del cantante. En realidad y con intención, es un final incompleto, porque el espectador puede darle otras interpretaciones.






Referencias:

King, S. (2000). On Writing. Charles Scribner's Sons. 

Altman, R, 2000 “Los géneros cinematográficos” Paidós. Barcelona


Neon. I, Tonya, 2020, I, TONYA - Official Clip - Mirror - Now Playing, YouTube, 

https://www.youtube.com/watch?v=iY2NLPKpK1Q


Cazzu. (2023, 16 de agosto). Brujería [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=s6wIq4lYqH0



Comentarios

Entradas populares de este blog

PARCIAL

TP 1

TP 2